El generador de arriba baraja todo el banco. Debajo está el resto, bloque a bloque, para leer las palabras antes de pegarlas en ningún sitio.
Titulares
- Noventa minutos que son tuyos
- Una cabina y ningún sitio al que ir
- Con cita, con calma y sin prisa
Cada tratamiento empieza con diez minutos de consulta, porque el facial que te va en octubre no es el que te iba en junio.
Seis cabinas, un espacio de manicura y la norma de no solapar nunca dos clientas para ahorrarnos un cuarto de hora.
Abrimos de martes a viernes de 9:30–20:30, los sábados de 9:00–17:00 y el primer jueves de cada mes hasta las 21:30.
Biografías del equipo
Vega Alcántara — Propietaria y esteticista
Vega abrió el centro en 2015 después de nueve años trabajando en los de otras. Se queda con las consultas que nadie sabe resolver y tiene un talento especial para decirte con cariño que tu rutina de ocho pasos es justamente el problema. Dos galgos, los dos malcriados.
Naiara Puig — Especialista en pestañas y cejas
Naiara dibuja cada mapa a mano y ha llegado a pasar veinte minutos con el diseño antes de tocar una sola pestaña. Se formó en tres técnicas distintas y tiene opiniones firmes sobre las tres. Los viernes trae bizcocho para la sala de personal.
Chelo Mendizábal — Manicurista
Chelo hace la decoración que todo el mundo fotografía y también el semipermanente almendrado que media clientela pide sin cambiar de idea jamás. Quince años y sigue siendo más rápida de lo que nadie espera. Sobre el aceite de cutículas tiene una postura firme, ¡y tiene razón!
Testimonios
«Vega me miró la piel treinta segundos y me preguntó si me había mudado hacía poco. Me había mudado. Nadie había juntado esas dos cosas y yo llevaba 200,00 € gastados en cremas persiguiéndolo.»
Paula Iriondo, Bono de faciales
«Me hicieron volver para la prueba de sensibilidad y me fastidió el viaje extra. Dos meses después una amiga tuvo una reacción en otro sitio y dejó de fastidiarme del todo.»
Silvia Cañedo, Tinte de cejas
«Noventa minutos, el móvil apagado y las manos de otra persona haciendo el trabajo. Se lo he descrito ya a tres compañeros como «la única cita que no cancelo nunca», y lo decía en serio las tres veces.»
Adrián Peñalver, Bono mensual
Preguntas frecuentes
¿Por qué hace falta la prueba previa?
Para tintes, extensiones y peelings, sí: 48 horas antes, y otra vez si han pasado más de seis meses desde la última. Son dos minutos. Las reacciones son poco frecuentes pero desagradables de verdad, y la prueba es la única forma de saberlo antes y no después.
¿Qué pasa si tengo que anular la cita?
Con más de 24 horas, nada. Dentro de las 24 horas te pedimos el 50 % del tratamiento, porque esa hora ya no se llena y la esteticista ha dicho que no a otras reservas. Enfermedad e imprevistos serios son excepción, y nunca pedimos justificantes.
¿Salen mejor los bonos que las sesiones sueltas?
Para peelings y pestañas es la forma sensata de hacerlo. El bono de seis se paga como cinco –310,00 € las seis higienes faciales– y no caduca. Si lo reservas entero de una vez, te atiende la misma persona de principio a fin.
¿Qué hago después del tratamiento?
Después de un facial o un peeling: nada con ácidos durante 48 horas, ni sauna, y protección solar aunque estemos en noviembre. Después de las pestañas: 24 horas sin mojarlas y fuera el desmaquillante con aceite. Te lo damos por escrito, porque en el coche ya no se acuerda nadie.
Cierres
Si el otoño se está haciendo largo, reserva los 60 minutos. No es un capricho: es una hora en la que nadie puede localizarte, y lo que le pase a tu piel casi es lo de menos.
Abrimos de martes a sábado, con horario ampliado el primer jueves de cada mes. Los cheques regalo empiezan en 40,00 €, no caducan y se pueden gastar por partes — algo que el centro comercial no te va a ofrecer nunca.
Textos de ejemplo escritos para este sector. Los negocios, las personas y los precios son inventados – de eso trata el texto de relleno.