El generador de arriba baraja todo el banco. Debajo está el resto, bloque a bloque, para leer las palabras antes de pegarlas en ningún sitio.
Titulares
- Fotos que acabarás imprimiendo
- Noventa minutos, cuarenta fotos, sin dramas
- Luz, paciencia y obturador rápido
Un estudio en activo para retrato, boda y encargo comercial — con un laboratorio que nadie ha tenido todavía el valor de desmontar.
Cada sesión incluye los archivos revelados a máxima resolución y una licencia escrita en castellano claro. Sin rehenes y sin pago por copia.
Catorce años, cerca de 900 sesiones y una regla: nadie se va sin ver algo que le guste en la pantalla de la cámara.
Biografías del equipo
Clara Vidaurre — Fundadora, retrato
Clara se formó en un estudio de retrato a los diecinueve, pasó seis años en prensa y volvió al retrato porque echaba de menos saberse los nombres. Sigue llevando fotómetro de mano, cosa que a la mitad joven del estudio le hace mucha gracia, y sigue acertando la exposición más veces que ellos.
Mateo Salinas — Fotógrafo comercial
Mateo lleva producto, gastronomía e interiores, lo que significa que posee una cantidad irracional de mordazas. Viene de la construcción de decorados y puede pasarse cuarenta minutos con el pliegue de una servilleta, porque ahí suele estar la diferencia entre una fotografía y una instantánea.
Nuria Berasategui — Retoque y coordinación
Nuria hace el acabado: color, piel y el cable que alguien dejó dentro del encuadre. Retoca al 100 % y luego comprueba a tamaño de copia, porque nadie mira una fotografía con la nariz pegada. Además lleva la agenda y defiende el calendario con firmeza.
Testimonios
«Los contratamos para retratos de equipo y acabamos repitiendo con todo el catálogo de producto. Las fotos hicieron más por la web que el rediseño — y el rediseño costó bastante más.»
Bárbara Ontiveros, Responsable de marketing
«Mi madre se niega a que la fotografíen. Ha comprado ya cuatro copias de sí misma y ha colgado una en el recibidor. ¡Sigo sin entender cómo ocurrió!»
Guillermo Sertal, Cliente de retrato
«Entregaron 640 imágenes reveladas diecinueve días después de la boda, y la licencia dice literalmente «imprime lo que quieras, durante el tiempo que quieras». Esa frase ya valía el precio.»
Noelia Piñeiro, Clienta de boda
Preguntas frecuentes
¿Cuándo veremos las fotografías terminadas?
Una primera galería en cinco días laborables para retrato y eventos, tres semanas para bodas. El revelado no se puede acelerar sin que se note, pero si necesitas una imagen ya — para una nota de prensa o para una esquela — pídela y la tendrás el mismo día.
¿Nos quedamos con los archivos?
Te llevas todos los archivos revelados a máxima resolución, con una licencia escrita para uso personal o comercial según lo acordado. Archivamos unos 3 GB por boda y guardamos los negativos digitales dos años; las tomas sin revelar se quedan aquí, que es práctica habitual y se puede hablar.
¿Y si hace mal tiempo?
En retrato de exterior movemos la fecha sin coste hasta dos veces. En una boda no se puede, porque el día es el que es, así que en la reunión previa acordamos una alternativa bajo techo y llevamos dos paraguas grandes que salen bien en foto.
¿Podemos traer nuestras propias ideas?
Por favor, hazlo. Trae fotos que te gusten, incluidas las de otros fotógrafos, y trae el motivo por el que te gustan si sabes ponerlo en palabras. Es mucho más útil que un encargo vago y ahorra la primera media hora de adivinanzas.
Cierres
La agenda de bodas se abre con unos diez meses de antelación y la del resto con unas seis semanas. Si una fecha no aparece libre, pregunta igualmente: hay cancelaciones y mantenemos una lista de espera corta precisamente para eso.
Ven a ver el estudio antes de reservar. Hay café, hay copias colgadas en la pared y en quince minutos sabrás si te resulta cómodo que te fotografiemos nosotros — lo cual importa más que cualquier porfolio.
Textos de ejemplo escritos para este sector. Los negocios, las personas y los precios son inventados – de eso trata el texto de relleno.