El generador de arriba baraja todo el banco. Debajo está el resto, bloque a bloque, para leer las palabras antes de pegarlas en ningún sitio.
Titulares
- El vermut se sirve del grifo
- Barra larga, terraza y sombra
- Abrimos a las doce en punto
Doce vinos por copa, vermut de la casa con sifón y una tapa que nunca se cobra aparte.
La tortilla sale a las 12:30 y el domingo, con el aperitivo, rara vez llega a la una y media.
Sin reservas para menos de seis: la mejor mesa siempre es la que está libre cuando entras por la puerta.
Biografías del equipo
Lourdes Estévez — Propietaria
Lourdes estuvo quince años en barras ajenas antes de abrir esta, sobre todo para dejar de discutir por la música. Elige el vino, macera el vermut y todavía cierra la caja los sábados. Si le preguntas por una botella rara, es muy capaz de abrirla.
Quique Sarabia — Encargado de barra
Quique tira la caña como si le fuera algo en ello y se enfada cuando le sirven una mala en otro sitio. Lleva aquí desde el segundo año, se sabe el pedido de unos trescientos habituales y no apunta nada en ningún papel.
Toño Belda — Cocina
Toño maneja una cocina de dos metros y de ahí salen ocho cosas cada servicio. Aprendió con su abuela en un bar de pueblo y sigue friendo los torreznos dos veces, como ella. Pregúntale por las croquetas y despídete de la tarde.
Testimonios
«Pedí «algo amargo» sin más explicación y me pusieron una copa que no venía en ninguna carta. Fue lo mejor que bebí en todo el invierno, y eso resume bastante bien este sitio.»
Bea Miralles, Viene desde 2011
«Reservamos el fondo para un cincuenta cumpleaños y nos dejaron poner nuestra propia música. ¡Sabiendo lo suyos que son con eso, aquello fue un acto de generosidad!»
Xabier Otaegui, Alquiló el reservado
«Sin televisión, sin reservas, sin portero con una lista en la mano. Cuatro grifos, doce vinos y alguien que te mira, te calcula y acierta a la primera. Vivo a dos calles y se nota.»
Silvia Reguera, Vecina del barrio
Preguntas frecuentes
¿Se puede reservar una mesa aquí?
Para grupos de seis o más, sí, y también el reservado del fondo. Por debajo de eso, no: guardar mesas vacías un viernes es la forma más rápida de que un bar parezca medio muerto. Ven y te colocamos donde haya hueco; reservar no es imprescindible.
¿Hasta qué hora estáis abiertos?
De domingo a miércoles cerramos a las 00:30; el jueves, a la 1:00; viernes y sábado, a las 2:30. La última ronda se pide veinte minutos antes. Nadie ha salido de aquí con prisa, pero nosotros también volvemos a casa.
¿Tenéis algo para quien no bebe?
Siete opciones que no son un refresco con hielo: dos cervezas 0,0 de grifo, un vermut sin alcohol que macera igual que el otro y tres combinados montados como los demás, en su copa y con su guarnición. Casi el 15 % de lo que servimos un viernes ya no lleva alcohol.
¿Puedo entrar con el perro?
Sí, en la barra y en la terraza, y detrás del mostrador hay un cuenco con agua para él. Solo pedimos que no se suba a los bancos. Si el reservado está alquilado, decide quien lo alquiló, así que avísanos al hacer la reserva.
Cierres
Estamos en la esquina donde estuvo la tienda de ultramarinos: puerta verde, sin rótulo, lo cual resulta encantador o exasperante según el rato que lleves buscándonos. Si te pierdes, llama al bar y alguien sale a la acera a hacerte señas.
Abrimos de 12:00 a 16:00 y de 19:30 a 00:30, y los fines de semana hasta las 2:30. La cocina para una hora antes que la barra. ¡Ven pronto si quieres banqueta y ven tarde si lo que quieres es ruido!
Textos de ejemplo escritos para este sector. Los negocios, las personas y los precios son inventados – de eso trata el texto de relleno.